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Doctrina De Fe

  

Esta congregación acepta las Santas Escrituras como la revelación de Dios, con sus reglas apropiadas de fe y prácticas. Y para mantener a los feligreses cristianos, esta congregación adopta todos los objetivos de los verdaderos fundamentos de la Biblia, los cuales son:


1. Dios 

Creemos con el corazón y confesamos con la boca que hay un Ser Espiritual Único llamado Dios Eterno. El mismo Dios se manifestó al hombre como “YO SOY EL QUE SOY”. Él es el Creador del cielo y la tierra y el Redentor de la humanidad. Dios declaró ser el Padre y también el Hijo en la persona de Jesucristo y Consolador en su manifestación como Espíritu Santo, mas Él es uno, el Único Dios. (Éxodo 3:14, 1 Juan 5:7; Juan 10:30).


2. Las Santas Escrituras

Toda la Palabra tanto el Antiguo Testamento, como en el Nuevo Testamento, es inspirada por Dios y sin error alguno en sus textos originales; ya que los santos hombres de Dios hablaron siendo movidos e inspirados por el Espíritu Santo.

Por lo tanto, creemos que las Santas Escrituras reveladas por el Espíritu de Dios, son nuestra única regla de fe y conducta; y también contienen la palabra profética más segura (2 Timoteo 3: 15-17; 2 Pedro 1:19-21; 1 Tesalonicenses 2:13)


3. Jesucristo 

Creemos que Jesucristo es Dios encarnado, es verdadero Dios y verdadero hombre, y el único Mediador entre Dios y los hombres. Las Escrituras declaran:

  

Su concepción virginal - Lucas 1:31-35

 

Su vida sin pecado - Hebreos 4:15 & 7:26; 1 Pedro 2:22

 

Sus milagros - Hechos 2:22 & 10:38

 

Su obra redentora en la cruz - Isaías 53:4-5; 1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21

 

Su resurrección corporal de la muerte - Lucas 24:36-46

 

Su exaltación a la diestra de Dios - Filipenses 2:9-11; Hebreos 1:1-4


4. El Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo es el mismo Dios que en el Antiguo Testamento se reveló al hombre como: El Espíritu de Jehová, El Ángel de Jehová, Admirable, Consolador, el Dios Fuerte, el Padre Eterno y el Príncipe de Paz (Éxodo 23:20-21; Isaías 9:6).


En el Nuevo Testamento se reveló El mismo como: el Espíritu Santo, Consolador, Espíritu de verdad, Espíritu de Vida, Espíritu de Cristo, Espíritu Eterno y Espíritu de Santidad (Juan 14:16-17; 1 Pedro 1:10-12; Romanos 8:2; Hebreos 9:14; Romanos 1:4)


Cuando cualquier persona con corazón contrito y humillado, acepta la salvación, y el perdón de sus pecados, a través del sacrificio de Jesucristo, recibe el Espíritu Santo (Hechos 2:38; Salmos 51:17).


El Espíritu Santo es la promesa de Dios para todo aquel que cree. (Juan 14:15-17-23; 1 Corintios 12:13).


La unción del Espíritu Santo, manifestada en los dones carismáticos es para la edificación y el perfeccionamiento de la Iglesia, hasta que alcancemos el completo conocimiento y la plenitud del Hijo de Dios (Efesios 4:1-16; 1 Corintios 12:4-11).


5. Caída del Hombre 

El hombre es hecho recto, conforme al propósito de Dios en Cristo. Sin embargo, el hombre se separa de la voluntad de Dios y como consecuencia de este pecado, pierde su comunión con Él. (Eclesiastés 7:29; Génesis 3:17-19).


6. Salvación

Creemos que la salvación (justificación de nuestros pecados), ha sido dada a través del sacrificio realizado por Jesucristo en la cruz y mediante el pacto de la sangre derramada por Jesucristo.


Con esta manifestación del amor de Dios, Jesucristo hizo posible que el hombre sea trasladado del mundo de oscuridad a su reino de Luz.


Esta salvación es el trabajo completo de Dios, y es dado a nosotros por gracia, y recibido por fe. Esta fe proviene de Dios (Romanos 5:8-11; Efesios 2:8-9).


7. Los Santos 

Creemos que los santos son todos aquellos a quienes Dios ha aceptado como hijos en Cristo el Amado, y que también son llamados a santificación por su Espíritu. Para ellos Él ha dado la preciosa fe que pertenece a todo aquel que le recibe.


Las personas a quienes estas bendiciones han sido impartidas, la Palabra les ordena perseverancia en la fe y la santificación del espíritu hasta el final (Hebreos 10:38-39; 2 Corintios 7:1; Romanos 6:22) 


8. Libertad Cristiana y Libertad de Conciencia

Cristo ha dado a todo creyente una libertad inalterable en el evangelio. Nosotros entendemos esta libertad como: Nos libera de culpabilidad del pecado, de la condenación que sigue a la culpabilidad, libertad de la ira de Dios, y la severidad y el castigo de la ley de Dios.


Entre otras cosas, esta libertad también incluye: liberación de la maldad en el presente siglo, libertad del dominio de Satanás, libertad de la aflicción y del temor de la muerte (Hechos 26:15-18; Gálatas 1:4, 3:13)


Aún más, esta libertad incluye el libre acceso a Dios y la capacidad de rendirle obediencia, no como si fuese el temor de un esclavo a su amo, sino de gozosa y buena voluntad y confianza como de alguien reconciliado y conocido como hijo (a) y amigo de Dios.


Esta libertad también implica que nosotros no estamos sujetos a imposiciones o mandamientos de hombres, que no sean conforme a los principios bíblicos. Sin embargo, practicar cualquier pecado o guardar cualquier deseo pecaminoso bajo pretexto de gozar la libertad cristiana, pervierte el propósito principal del evangelio de la Gracia y pone en peligro a aquellos que practican tales pecados. El que actúa así, destruye el verdadero propósito de la libertad cristiana en su propia vida, la cual ha sido legada para que el pueblo del Señor, siendo librado de sus enemigos, pueda servirse sin temor, en santidad y justicia delante de Él (Colosenses 2:20 Al 3:1; Gálatas 5:13).


9. Libre Albedrío 

Dios como soberano y dueño absoluto de su creación, debe ser adorado, alabado y amado con corazón dispuesto. En su soberanía y justo juicio, Dios creó al hombre con voluntad libre.


Esta libertad en ninguna manera le exime de las consecuencias de sus decisiones y de sus actos; por consiguiente, debe pensarlas y meditarlas, ya que de ellas depende su salvación.


Aunque Dios, en su amor infinito no quiere que ninguno se pierda, sino que todos vengan al arrepentimiento, la decisión de recibir o rechazar el don de Dios, queda en la voluntad del hombre.


Al recibir la salvación por fe; la voluntad libre del hombre no le es quitada y aunque los dones y el llamado de parte de Dios son irrevocables en Cristo, las decisiones del hombre no lo son necesariamente.


Dios es plenamente poderoso para completar la buena obra que Él mismo ha comenzado en una persona, pero las Escrituras advierten al hombre contra la apostasía y el descuido de su salvación.


En su omnisciencia, Dios sabe de antemano todas las decisiones que el hombre va a tomar. Sin embargo, este pre-conocimiento de Dios no predispone la voluntad libre del hombre. Mas como Él es justo y misericordioso, ofrece su plan de salvación a toda la humanidad.


Creemos que el libre albedrío del hombre no infringe la soberanía de Dios. Y su soberanía no viola la libertad que Él le dio al hombre de servirle voluntariamente. O sea, el de escoger entre la vida o la muerte, el bien o el mal, la felicidad o la miseria (Deuteronomio 30:15-20; Hebreos 10:35-39) 


10. La Iglesia 

Creemos que la Iglesia de Jesucristo esta diseminada sobre toda la faz de la tierra, y es perfeccionada por la obra del Espíritu Santo de Dios.


Esta iglesia está compuesta por todo el número de creyentes que han sido, están siendo o serán reunidos en uno, bajo la autoridad de Cristo, el cual es la cabeza de la iglesia.


La palabra de Dios identifica a la iglesia de diferentes formas, entre ellas como: la mujer, la esposa, la nueva Jerusalén, y el cuerpo la plenitud de Cristo.


Todas las personas en el mundo, quienes profesan creer en el Evangelio y obedecen a Dios a través de Jesucristo, son llamados en la Biblia "La Iglesia de Dios", con tal que ellos mantengan los preceptos de la fe cristiana con una limpia conciencia. (1 Corintios 1:2; Apocalipsis 21:2; Efesios 1:20-23).


11. El Cielo

El Cielo es un estado espiritual creado por Dios, para El, sus ángeles y todos aquellos que alcanzan la gracia a través de la fe en el sacrificio de Cristo y quien persevere hasta el fin.

Es un estado eterno de gozo y de paz, donde el dolor, la enfermedad y muerte, que son productos del pecado, están ausentes. (Apocalipsis 7:13-17).


12. El infierno 

Creemos que el infierno es un estado espiritual de tormento, en el que están los demonios (los ángeles caídos); y todo ser humano que muere rechazando la salvación de Dios a través de Jesucristo (2 Pedro 2:4; Lucas 16:23-25).

El infierno también es un estado de maldad que corrompe y consume a todo aquel que no se deja regenerar por el Espíritu de Dios (Job 24:19; Santiago 3:6).


13. La Segunda Venida 

La Segunda venida del Señor Jesús es una verdad bíblica y nosotros no podemos ignorarla. De acuerdo con Las Escrituras, este evento empieza el mismo momento que los creyentes están de acuerdo a dejar que el Espíritu del Señor comience la transformación de sus vidas. Esto es hecho a través de la renovación de la mente, donde el Espíritu Santo cambia nuestra manera de pensar, nuestras creencias y nuestras acciones. En esta forma El perfecciona nuestra fe hasta que Cristo sea revelado completamente en nuestra vida. (2 Corintios 3:17-18; Efesios 4:22-24; Oseas 6:3).


Al fin de los tiempos, cuando el propósito por el cual Dios creó al hombre se haya completado, Cristo será completamente glorificado en todo aquel (iglesia) quien haya aceptado el trabajo de redención del Espíritu Santo, y haya perseverado hasta el fin en la fe que es en Jesucristo. Y entonces su trabajo de redención culminará en la transformación y glorificación de nuestros cuerpos mortales, a la imagen del Señor. (Colosenses 3:1-4; Romanos 8:10-13; 2 Tesalonicenses 1:10; 1 Tesalonicenses 1:7-10; Filipenses 3:20-21).


14. El Justo Juicio de Dios 

Creemos que Dios ha ordenado un día para juzgar al mundo con justicia, de acuerdo con el Evangelio del Señor Jesucristo.

En ese día, Satanás y sus ángeles serán juzgados, y de igual manera toda persona que ha vivido sobre la tierra. Todos comparecerán ante Dios para dar cuenta de lo que hayan hecho en la tierra, sea bueno o sea malo.


En ese día el justo heredará la vida eterna en la presencia de Dios. Aquellos que no quisieron reconocer al Señor ni obedecer el Evangelio de Jesucristo, serán condenados a la separación eterna de la presencia y la gloria de Dios, sentenciados a sufrir el fuego eterno (Lo cual es la segunda muerte). (Romanos 2:15-16; Apocalipsis 20:11-15; Mateo 25:41, 46).

Ordenanzas De La Fe

  

1. El Bautismo en agua 

El bautismo en agua será por inmersión de acuerdo con las Escrituras. Todo el que se arrepienta y crea en Cristo como su Salvador y Señor deberá ser bautizado.


De esta manera la persona declara al mundo, su decisión, disposición y esperanza para morir con Cristo y ser resucitado con El. De este modo él también se compromete a vivir una nueva vida conforme a la voluntad de Dios. (Marcos 16:15-16; Hechos 8:36-38; Romanos 6:4).


2. La Santa Cena 

La cena del Señor está compuesta de dos elementos: Pan y vino. Estos representan la carne y sangre de Cristo. Este es el símbolo que expresa la participación de la Iglesia en los padecimientos de Cristo.


Es un recuerdo de su sacrificio, un anuncio de su segunda venida y un vínculo que une en comunión a todos los creyentes (Juan 6:51- 58; 1 Corintios 11:23-26).


3. La Gran Comisión 

Creemos que la ordenanza de predicar el Evangelio por testimonio a toda criatura es responsabilidad de cada creyente, ya que la predicación es el medio por el cual los que oyen son llamados a salvación.

(Mateo 28:18-20, 5:14-16)


4. Diezmos y ofrendas

De acuerdo con las Escrituras, todos los diezmos y ofrendas deben darse y aceptarse voluntariamente. 

(1 Crónicas 29:6-9, 17; 2 Corintios 8:3-4).


Dios tiene dos propósitos, los cuales son beneficiosos para cada creyente participante en este servicio:


A. Trae bendición a la vida espiritual del donador, porque esto sirve para poner en práctica la fe y el amor que el individuo tiene por la obra de Dios. Sirve también como un testimonio de su entrega y dedicación a Dios. (2 Corintios 8: 12-15; Hechos 20:35). 


B. A través de los diezmos y ofrendas Dios suple las necesidades de aquellos quienes, por voluntad de Él se han dedicado enteramente a la labor de reconciliación entre el hombre y Dios. (Ver articulo IV-3). Estas ofrendas de amor también sirven para proveer las necesidades materiales que la Iglesia tenga en su casa de oración, tales como construcción, reparaciones y mantenimiento en general. (1 Crónicas 29:14, 16; Esdras 2:68-69; 2 Crónicas 24; 5). 


Todo miembro de la congregación que voluntariamente acepte diezmar (10% de sus entradas) y ofrendar, debe entonces hacerlo de acuerdo con las enseñanzas bíblicas (1 Corintios 16:1-3; Génesis 28:20-22; Deuteronomio 14:22-23).


5. Alabanza y Adoración ante Dios 

La alabanza y adoración a Dios es una de las ordenanzas de fe, dadas por el Señor a su pueblo, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Esta forma de adoración es parte esencial del culto a Dios, y es usada por el Espíritu Santo en su trato con la obra interior del creyente para su sanidad espiritual. 

(Juan 4:23-24; Esdras 3:10-11; Colosenses 3:16)


Dios estableció la alabanza y adoración, ordenando que se hiciese con instrumentos musicales, cánticos y danzas; a través de los cuales, exaltamos a Dios por su poderío, grandeza y magnificencia. 

(1 Crónicas 25:1, 7-8; Salmos 149 Y 150; Éxodo 15:1-2, 20-21).


6. El Matrimonio Cristiano 

Creemos que el matrimonio ha sido instituido por Dios para el bienestar entre el hombre y la mujer, para la continuidad y multiplicación del género humano y para prevenir la inmoralidad de acuerdo a Su ley (Génesis 2:22-24; 1:27-28; 1 Corintios 7:2).


De acuerdo con esta divina ley, el matrimonio debe ser realizado entre un hombre nacido hombre y una mujer nacida mujer. No es permitido entre las personas del mismo sexo. (Levítico 18:22; 1 Corintios 6:9).


Creemos que la poligamia es inaceptable en el Matrimonio Cristiano, y por lo tanto la mujer, así como el hombre deben tener solamente un cónyuge. Además, nosotros también creemos que el matrimonio que ha sido aprobado por Dios entre sus hijos no puede ser disuelto por el hombre. (Mateo 19:3-6)


Es aconsejable para los cristianos casarse solo "en el Señor". Esto significa que los cristianos deberán esperar recibir de Dios un conyugue que haya aceptado al Señor Jesús como su Salvador personal y los principios cristianos requeridos por la palabra de Dios. (2 Corintios 6:14-15; 1 Corintios 7:39).


7. Gobierno Civil 

Creemos que Dios en su soberanía estableció el Gobierno Civil, fundando autoridades sujetas a Él para gobernar sobre la Comunidad. Ellos son encargados con el poder para castigar a aquellos que violen la ley, en cuanto a castigar a los que hacen lo malo y proteger a los que hacen el bien. Por esto, los cristianos deben someterse y obedecer a las autoridades que gobiernen, excepto donde el hacerlo viole la ley real de Dios.


Las Escrituras también enseñan que los cristianos deben aceptar y cumplir la tarea del servicio público cuando él o ella sean llamados a hacerlo. Es su responsabilidad mantener la justicia y la paz de acuerdo con la ley de la Comunidad donde él o ella viven. (Mateo 22:17-21; Romanos13:1-7).


8. Unidad

La unidad entre los líderes (autoridades de la iglesia) es esencial para la edificación y armonía del cuerpo (feligresía) (1 Corintios 12:4-31).


Así como nuestro cuerpo físico depende de la unidad y armonía con que sus órganos funcionan entre sí, también para que en la iglesia las bendiciones y el gobierno espiritual sean cabales, tiene que haber entre sus miembros una verdadera armonía y unidad a través del Espíritu Santo. Por lo tanto, los miembros deben procurar amarse los unos a los otros y ejercitar el discernimiento para el beneficio del Cuerpo de Creyentes (feligresía). El respeto y mutuo apoyo en la gracia de Dios, debe ser evidencia de nuestra comunión (1 Corintos 1:10).


Esta unidad está fundamentada en:

  

Actitudes semejantes a las de Cristo - Filipenses 2:1-5; Efesios 4:1-4

 

Unidad doctrinal - Mateo 16:11-12; Filipenses 3:15-16; 2 Juan 8-11

 

Conversaciones edificantes - Efesios 4:19; Colosenses 4:6; Tito 2:7-8

 

Amor - Juan 13:34-35; 1 Corintios 13:4-7

 

Verdad - Zacarías 8:15-17; Efesios 4:24-25

 

Sumisión a Dios - Santiago 4:7-8; Romanos 6:11-13

 

Sumisión a la autoridad - Hebreos 13:17; Tito 3:1-2

 

Respeto mutuo - 1 Pedro 5:5-6; Efesios 5:21

 

Adoración - Lucas 24:52-53


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